En Japón se utiliza el idioma japonés, claro; pero luego uno va dándose cuenta que existen subdivisiones o formas alternativas como las que se dan por ejemplo cuando el trato es entre compañeros de trabajo, hacia el superior, hacia el inferior, entre familiares, mayores y menores, autoridades y ciudadanos; y en el nivel superior, el trato hacia la familia imperial. Después de estas formas de comunicación más o menos obvias y fácilmente reconocibles uno descubre otro nivel. Uno subjetivo, indirecto, implícito, sutil y ambiguo como es el uso de HONNE y TATEMAE.
Si usamos TATEMAE para describir TATEMAE diríamos que es el lubricante que necesita la sociedad para funcionar sin fricciones. Es decir lo que se supone que debe ser dicho en una situación dada aun cuando esto signifique ir en contra de lo que verdaderamente se piensa o siente. Es evitar incomodar o causar problemas a los demás anteponiendo la armonía del grupo sobre los intereses personales.
Simplificando mucho HONNE equivale a decir la verdad. Lo que se siente. Si usamos HONNE para describir TATEMAE podríamos decir que es un escudo para evitar preguntas incómodas, para no lidiar con opiniones contrarias, para no tener que oir críticas de ningún tipo. Es representar una escena donde poco tiene que ver la verdad o sinceridad.
Siempre se ha argumentado la necesidad de este proceder entre los japoneses por el hecho de vivir en un país con pocos recursos naturales, donde la agricultura precisaba del trabajo de casi todos los miembros de una comunidad debido a las condiciones adversas del suelo y el clima. Es así como el grupo se valora por sobre el individuo ya que un conflicto serio podría derivar en riesgo para toda la comunidad. Ahora bien, aun cuando diésemos por válidos tales argumentos, mucha agua ha corrido ya bajo el puente y tal como nos enseña la historia lo único que no cambia es el cambio.
Si traspasamos TATEMAE y comenzamos a hacer algunas interrogantes veremos muy pronto como aparecen las fisuras en los razonamientos que justifican aún hoy el uso de este tipo de comunicación. En la era de la información ¿es necesario que el emisor siga reprimido, que se autocensure? ¿Cuánto perjudica al receptor recibir respuestas políticamente correctas cuando no completamente falsas? En la época de los cambios más acelerados que ha visto la humanidad ¿es sano tratar a toda costa de mantener el status quo? ¿las jerarquías? ¿beneficia realmente está armonía a toda la sociedad? ¿esta armonía es real o es un volcán a punto de estallar? ¿o es acaso la orquesta que toca mientras el barco se hunde?
Los relatos que siguen, extraídos de una inmersión de 30 años en la sociedad nipona, intentan arrojar algo de luz sobre el uso de HONNE y TATEMAE en el ambiente laboral actual y cómo sus perjudiciales efectos sobre la productividad, motivación, calidad e innovación pueden ayudar a entender el declive del país en las comparativas internacionales.
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